Por que queremos ser todavía mas cabrones, y decirle, eres mía cabronsita, yo resulte mas picudo que tu.
Pero la verdad es que ese impulso de nuestro cerebro de dinosaurio (que tiene un pinche sentidote para mantener la rasa) no hace mas que causarnos daño.
De hacernos sufrir, pero al final nos gusta. Nos encanta.